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La ultima vez que tome un teclado para escribir algo en este espacio, mi espacio, fue el dia 02 del mes de Febrero pasado, un dia muy especial para mi, porque era el dia del aniversario numero 5 de mi hija, Daniela Marie.

He querido escribir estas cortas lineas, para dejarles saber a los lectores de este espacio, que el mismo no esta abandonado, simplemente esta “descansando”.

Espero que se mantengan fiel a el, y que no lo abandonen ustedes.

Hoy es tu cumpleaños número 5 y tú papi esta feliz de que Dios te regale un año más de vida.

Felicidades!!! mi amorsote lindo.

Dentro de unas cortas horas, habrán pasado 5 años de aquel importante acontecimiento, un momento inolvidable en nuestra existencia, la tuya porque a penas iniciaba y la mia porque con la tuya cambiaba.

Hoy me siento inmensamente orgulloso de haber tenido el privilegio de haber sido protagonista en la concepción de tu vida, de poder conversar contigo inmediatamente me enteré de que habías llegado al vientre de tu madre.

Hoy, aun cuando faltan solo una horas y aun cuando no puedo estar fisicamente contigo, quiero dejar plasmado en este espacio y compartir con todos los que lo leen, que me siento muy feliz de poder saber que papá Dios te regala un año más de vida.

Feliz Cumpleaños! desde ya mi adorada hija.

Te amo mi amor.

Tú papi lindo

Oración de Albert Einstein

Esta oración la recibí de una amiga muy especial, la Srta. Dulce Eloisa Hernández,  y como ella tuvo la delicadez de compartirla conmigo, no puedo dejar pasar la oportunidad de compartirla con todos ustedes, espero que les guste igual que a mi.

Oración de Albert Einstein

Advierto con profunda perplejidad
que el hermoso guijarro que abandono en el aire
se precipita recto hacia la tierra.
Tal vez para una hormiga que fuera en el guijarro
seria más bien la tierra lo que cae,
verde planeta que se precipita.
Para el soldado inmóvil
antes de halar la cuerda de su paracaídas
vertiginosamente asciende el mundo.
Y si al pasar el tren ante su cobertizo
el mendigo no viera los vagones
sino al niño que en ellos deja caer la manzana,
vería que la manzana toca el suelo
lejos del sitio donde el niño la suelta,
que la manzana cae oblicuamente.

Advierto que la firme realidad de este mundo
cambia de ser a ser, de conciencia a conciencia.
El gato observa las felinas estrellas.
Nunca verá el astrónomo
que mira el arco de la medialuna
el sobrehumano rostro que esa luna diadema
o esos pies de una virgen que la huellan.
Es tan sincero el mundo
que ni una piedra olvida tener sombra.
La memoria del prado
recuerda el rojo de las amapolas
y al primer soplo tibio lo despliega.

¿Cómo agradeceré que el agua no se incendie
aunque asile en su rostro sereno las hogueras?
¿Cómo agradeceré que las alondras canten
aunque Julieta las maldiga a todas?
Sé que esta luz de estrellas es más vieja que el mundo.
Que estas constelaciones son como un plano fósil
de lo que fue hace siglos el firmamento.
Sé que la masa enorme de los cuerpos celestes

altera el curso de la luz de la estrella
y que ese punto inmóvil que brilla en las alturas
innumerables veces se retorció en su curso,
trazó letras de luz en la piel de los siglos.
Todo rayo de luz porta antiguas imágenes,
y la energía es la terrible victoria
de la materia sobre el tiempo.
Las caprichosas nubes einstenianas
fulminan con sus rayos einstenianos los árboles
y rota la ecuación del vapor leve y del líquido peso
dulcemente se perlan las llanuras.
Me gusta el mundo dócil donde atrapo mis peces
con el anzuelo de un interrogante,
y pregunto en mi alma
cómo agrava la música la substancia del mundo,
qué es lo que escapa del violín y nos hiere.
Se marchita la música
en las elipses de la sinagoga
y Castor envejece más que Pólux.

Gracias, Señor, porque no tienes rostro, 
porque eres rosa y dédalos de azufre 
y muerte tras la herida y tras la muerte larvas 
y previsibles astros tras los discos de eclipses. 
Permíteme atrever mis inútiles fórmulas, 
líricos mecanismos, serventesios de cuarzo, 
trinos brotando de un vértigo de átomos. 
¿Qué puedo hacer contra el ángel que altera? 
¿Contra el que cambia todo azul en cianuro, 
toda belleza en daño?

Algo mayor que el mal rige estos mundos.

Cada mañana pido a mi silencio
que el corazón gobierne al pensamiento,
y cada noche pido perdón a las estrellas.
Pero después olvido
y sé, mientras la luna danza en el pozo,
que Dios será sutil, pero no es malicioso.

Dios siempre tiene todo planeado, sólo EL  sabe cuando, cómo y dónde sucederán las cosas, ni en mi en tiempo ni en el tuyo, sólo en SU tiempo.

Andaba buscando un hombre y gracias a Dios ya lo encontré.

“TransUnion es un líder global en gestión de información y crédito. Por más de 40 años, hemos trabajado con empresas y consumidores para conocer, analizar y llevar la información crítica necesaria para construir economías fuertes alrededor del mundo. ¿El resultado? Las empresas pueden mejorar la gestión del riesgo y sus relaciones con el consumidor. Y los consumidores pueden entender y administrar mejor su crédito por tanto pueden lograr sus metas financieras”. (Este es el primer párrafo que aparece en la descripción de TransUnion en su página Web).

Luego de haber visto lo que es esta organización, la cual brinda un excelente servicio de seguridad para el crédito de las empresas, no menos cierto es, que también significa una desventaja o una maldición para quienes están registrados en la base de datos de sus sistemas.

Yo soy una persona que siempre me he considerado, no sólo por mi formación, sino, también por mi proceder, como responsable. Siempre trato de honrar todos mis compromisos, sean monetarios o no, porque esa es la mejor forma de obtener todo lo que yo me proponga. Ahora bien, en toda mi vida personal, nunca me había visto en la situación en la que me encuentro actualmente, tanto económicamente como laboralmente, lo que hace que yo no pueda cumplir con compromisos adquiridos previamente, y a los cuales nunca me he negado a honrar, pero ¿Qué pasa?, no existe forma legal y lícita, de poder pagar las deudas que contraemos, o que ya hemos contraído, si no tenemos un ingreso de buen haber.

Entiendo la situación actual de nuestro país, que no es la más favorable que digamos, nunca en mi corta edad había tenido la experiencia de vivir una situación como la actual. Una economía en recesión, pesos que no circulan, una economía rezagada, pocas fuentes de empleos, entre otras vainas. Pero el tema principal de este escrito, no es analizar la situación, sino más bien, cuestionar y compartir mi inquietud respecto a la percepción que tienen todas las empresas cuando nuestro estado de crédito está en números rojos en TransUnion, anteriormente conocido como: Centro de Información Crediticia de Las Americas, S.A. (CICLA).

Es cierto, que si yo fuera propietario de una empresa o en mis manos estuviera la oportunidad de decidir darle o proveerle un crédito, un préstamo o un financiamiento a una persona que aparece con números rojos en TransUnion, pues sencillamente, yo no le aprobaría dicho crédito a esa persona.

Ahora bien, las instituciones financieras con todo su derecho, tienen la potestad de salvaguardar su capital de las personas que no tienen un buen crédito, es verdad, y yo estoy de acuerdo, pero no menos cierto es, que habemos personas que no podemos honrar nuestros compromisos, no porque seamos “malapaga”, sino, porque no tenemos la fuente (Trabajo) de producir ingresos, entonces es cuando me surge la siguiente interrogante a la cual me gustaría que alguien competente le diera respuesta.

¿Si quiero, deseo, y necesito pagar un compromiso monetario y no tengo empleo, porque ninguna empresa te da la oportunidad de trabajar si estas en TransUnion, como diablos puedo pagar?

Para las empresas, sobretodo las del sistema financiero, TransUnion es una ventaja, pero para nosotros, las personas responsables y con sentido de compromiso, es una maldición.

¿Quién nos defiende ante esta realidad?

¿Cuántos amigos tengo?

Hoy, estaba yo pensando, acerca de un comentario que le hice a alguien, refiriéndome a lo dichoso que uno debe sentirse al conocer personas e inmediatamente me llegó a la cabeza la interrogante que titula este escrito.

Cuando somos adultos, ya tenemos la posibilidad de dirigirnos a un banco, abrir una cuenta de ahorros e ir depositando allí parte de nuestros ingresos, los que con el tiempo se van convirtiendo en nuestros ahorros para el futuro, de ellos llevamos un control y sabemos cuánto tenemos disponible, así como también, podemos tener un control absoluto y sin tener que pensar mucho, de su cantidad exacta en el momento en que querramos saber dicha información.

Ahora bien, no sucede exactamente lo mismo con nuestros amigos, los cuales llegan a nuestras vidas, en momentos inesperados o esperados, ya sea porque decidimos que entren a nuestro círculo de amigos o porque simplemente la vida misma nos los pone en nuestros caminos.

Yo he tenido y tengo muchos e incontables conocidos, no así, amigos verdaderos, y aun cuando el título de este escrito es una interrogante de cuántos amigos tengo, no me voy a referir exactamente a lo que significa un amigo verdadero, sino, más bien, a la cantidad de ellos desde que tengo uso de razón.

Regularmente nuestros recuerdos se trasladan más o menos a la edad de 4 a 5 años en adelante, y es partir de ahí, cuando comienza nuestra vida social, ya que en esta edad es cuando iniciamos nuestro período escolar. A partir de esos años vamos cultivando amistades, muy verdaderas y limpias por cierto.

A medida que van pasando los años, vamos montado en lo que yo llamo el tren de la vida, en el vamos montando y desmontando pasajeros, a los que llamamos amigos y los que con el tiempo, a veces corto y a veces largo permanecen junto a nosotros.

Vivimos muchas experiencias juntos. Buenas, malas, tristes, alegres, nostálgicas, de peleas, de malos entendidos, de reparación de daños causados por esos mismos malos entendidos, de fiestas, de cumpleaños, de juegos, etc, etc.

Muchos de esos amigos y conocidos, nos acompañan en todas las paradas del tren, algunos se desmontan en algunas de ellas, a veces por siempre, y otras veces se vuelven a montar en otra parada de más adelante. Y a medida que va transitando el tren, van aumentando los años, los cuales nos van dejando  experiencias inolvidables y que jamás borraríamos de nuestros de recuerdos.

Hoy me acompañan pocos amigos y muchos conocidos, en este largo y definido viaje del tren de la vida, pero a pesar de los buenos recuerdos que tengo de muchos de mis amigos, honestamente no recuerdo cuantos tengo guardados en todo el transitar de mi corta vida.

Y tú ¿Cuántos amigos tienes y has tenido?