¿Dónde están esos amigos?, así reza el título de una canción en ritmo de bachata, refiriéndose a los “amigos” que nos acompañan cuando nuestra situación económica es holgada, tan holgada que nos sobra dinero para darle de comer y beber a esos “amigos”, que nos brindan su “amistad”, “incondicionalmente”. Pero en este caso, no me refiero a esos amigos, más bien me refiero a aquellos verdaderos amigos de nuestra infancia, aquellos con los que compartimos nuestros mejores años de nuestras vidas, años de colegio sobretodo.
Hoy, y no es la primera vez, me ha llegado esa pregunta de nuevo a mi cabeza, y todas las veces que eso me pasa, siempre recuerdo a una niña, compañera de estudios de la primaria, de cuando yo estudiaba en uno de los tantos colegios que estudié, que conste, no estudié en muchos colegios o escuelas, por ser un mal estudiante, sino, por la condición económica de mi viejo, que buscando la economía para sus bolsillos, siempre me cambiaba de colegio.
A esa niña la conocí en la escuela Madre Josefa Erickson, que funciona vespertinamente en la misma edificación de uno de los colegios más caros de esta ciudad, por lo menos en ese entonces era uno de los más caros, porque ahora hay otros mucho más caros, al colegio que hago referencia es al Colegio San José. En la mañana, funciona como dicho colegio, y en la tarde funciona como la escuela en la que estudié unos cuantos años de la primaria.
Recuerdo que cuando yo estaba en esa escuela, la mensualidad era como honorífica, jejejeje, porque eran RD$10.00 pesos oro, de los que tenían la cara de Francisco Del Rosario Sánchez, en la parte frontal, eran de papel, de color verde, y recuerdo que no fue ni uno, ni dos, los meses, en los que le mandaban recordatorios a mi papá para que pagara esos chelitos, jejejejejeje. Hay Dios!!! que años aquellos.
Pero nada, volviendo al tema principal de este post, esa niña llevaba por nombre, Elizabeth, yo recuerdo que ella vivía en la calle camino real de esta ciudad, en una casa rosada, frente al puente de la guinea, donde hoy funciona un negocio de vender pizzas y picaderas, el negocio se llama, pizza ray, los que son de aqui, saben a la casa que me refiero, los que no, cuando vengan a puerto plata, me contactan para llevarlos, jejejejeje. Y esa niña tenia su labio inferior bien pronunciado, y recuerdo que por esa razón, le llamabamos “bembe e’ chuleta” y esa muchacha cogía una cuerda, y nos daba con la mochila, pero aparte de eso, y a pesar de todo, era una muy buena compañera.
Desde que salí de esa escuela a la fecha, jamás la he vuelto a ver ni a saber nada de ella, y le estoy hablando, por allá, al final de los años 80.
Recuerdo otros muchos compañeros de esa escuela y de ese curso, a quienes aún los veo en las calles de nuestra ciudad, pero a otros, como a Elizabeth, jamás los he vuelto a ver. Y no se imaginan ustedes la nostalgia que siento cuando pienso en esos años.
Algunos de los que recuerdo y que tengo noticias de ellos son: Varones, Julio César (El Bubo), Alberto (Nani), Ricardo (Cabeza de Bateria, hermano de Nani), Alexandro (Bubula), Ramón (Ojo e’ gato), estos 4 primeros, eran los jefes del curso, los que hacían el desorden y luego culpaban a los otros, incluyendome, Francisco (El enano del curso), a Francisco había que sentarlo alante, porque era el más chiquito del grupo, y no veía la pizarra, y hay de aquel que se sentara en esa butaca, porque era un pleito seeeguro!!!.
De las hembras recuerdo a: Yumina, el amor eterno de Ramón, Noelia el amor eterno de Bubo, a Reyna, esa era retardada, jejejeje, a Josefa (Fefita La Grande), hay, hay, hay….ahí era que se paraban las aguas, esa era más loca que un reloj de a peso, y a Elizabeth, la “bembe e’ chuleta”.
Eramos muchos, pero lamentablemente no los recuerdo a todos. Ese fue mi sexto curso de primaria.
Tambien recuerdo a Cristina, que aunque no estaba con nosotros en el curso, la recuerdo con mucho cariño, porque fue el primer amor de mi vida, pero entre las tripas, porque nunca, nunca, me atreví a decirle nada, recuerdo que cuando la veía en recreo me ponía nervioso, y las palabras no me salían, no encontraba sitio cuando iba a pasar por donde yo estaba, y cuando me saludaba o me hablaba, ahí era que la cosa era grande, me temblaban las piernas, y no sabía donde meter la cara, jejejejejejejeje. Qué años aquellos!!!.
Hoy me pregunto: ¿Dónde están esos amigos?
Dios!!! cuanta nostalgia y cuantos buenos y lindos recuerdos.


